-Princesa, mientras tiene mi polla en la boca, quiero decirle algunas verdades: Me he follado a más de mil doscientas mujeres, es decir, que en este momento chupa usted los restos de mil doscientos coños más o menos prostituidos, viscosos y corrompidos.
-No conseguirá darme asco. Voy a chupársela.
-No se lo diga a nadie, pero me gustan las criadas.
-También a mi.
-No puedo ver una cocinera sin levantarle el delantal, las faldas y la camisa sucia para clavarle mi polla en el culo.
-Y yo mi lengua.
-Cuando digo en el coño, es una forma de hablar. Esas chicas son tan dóciles.... En este momento tengo a mi servicio una pequeña bretona de dieciseis años que se deja encular como una cabra.
-No presuma. Lo hacen todas.
-Me la chupa usted deliciosamente, pero su boca no es tan estrecha como el ojete de su culo.
-¿Quiere usted el mío?
-Y por la mañana, cuando me lo presenta antes de cagar...
-Cree que me da repugnancia, pero lo cierto es que me excita, querido. Diga una palabra más y me corro.
